Eres mi visita

lunes, 26 de febrero de 2007

Aprendiendo a bailar (Parte I)

Vi venir su imponente sexo, lo vi caer sobre mi cuerpo inherte que apenas se llenaba de aire. Aún es insólito, curiosidad ó ganas?. Su yugular roída jugó un papel trascendente en lo que yo disfruté. Mis palabras vanas e incipientes no convencieron, mis mentiras consiguieron el tesoro preciado de su cuerpo; Así lo quiso ella. Tendido frente a una muralla endeble accedí a no parar. Mi naturalidad hizo más fuertes mis mentiras; Las tres horas y media hicieron de mi una mentira móvil. Como campanario balanceaba su cuerpo en mi, el sonido era brutal y el campanero deleitaba sus oídos con tan aberrante melodía. Vestido para la ocasión y con invitación personal opté por entrar. La múscia se resumía a una vocal entrecortada con su respiro, el sol iluminaba aquel espectáculo carnal. La violencia oportuna de Dios selló el momento con una explosión divina; Ella, ella cayó a mi lado, murió lentamente; Yo, yo la quise un poco más, sólo, añoré su pronto regreso, un segundo estrépito.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pregunto, cuánto tiempo duró tu inercia, o si acaso no ha concluido.

Anónimo dijo...

Me gusto mucho, me parecio una linda forma de recordar lo que hicimos. Pero hay dos cosas que me gustan mas, la primera es que a cada cosa que haces le imprimes tu sello personal y la otra es que todo eso que tienes ahi dentro, aunque sea muy profundo, lo demuestras sin miedo... Te quiero.

Anónimo dijo...

Y mi mama toco la puerta, mientras mi primo, supuestamente vigilando se arrellana en la cama soñando con las petacas Arcaiser el perro sin extremidades. “así seria la historia de mi primera…tu sabes como va.

Orgulloso de la forma en que escribes “vigilante”

Anónimo dijo...

pega duro...... aplica mucho...(no se imagina la cara que tengo en este momento mi hermano.