
Llegó a quedarse con las patas abiertas, a provocarme. Llegó en un avión rosa.
Creció entre pantanos y tristezas. Madura y maloliente se adentró en el bosque. Ahora está perdida.
Puberta, presumía de su perversión aún siendo virgen.
Por fin cayó de la última rama, ya podrida.
Sabía que no podría moverse. Tenía barbas y orejas sucias.
Seguía hablando con las plantas y escribiendo esto se alzaron las velas de la balsa blanca.
En ella dejó el bosque, las barbas y el mugre de las orejas.

1 comentario:
me gustaria saber que pensabas cuando escribiste esto...
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