Las vueltas no se dan porque sí.
Más que a una conexión sanguínea
se debe a una mítica y voraz
que no respeta las vísceras de dos cuerpos
que vienen del mismo lugar,
dos almas fecundadas en una sola,
dos mentes forjadas del mismo polvo.
Girar sometido bajo la sombría silueta del círculo
una y otra vez hasta estallar
no solo depende de la mano más oscura
si no también de la verdad más pura e innegable: La raíz;
de miradas en mundos paralelos;
de póstumos pecados compartidos.
Pero todo tiene su fin y su mal.
Todavía faltaban años y dientes,
gritos y paces,
besos y furias.
Y ante el imponente regaño de una virgen,
todo concluyó en su recuerdo
de olores nauseabundos
y sabores agrios.
miércoles, 9 de abril de 2008
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1 comentario:
No poder evitar el recuerdo y la conciencia, tanto del principio como del camino que se extiende ante sí, es la característica esencial de quien pretende escribir la vida. Todo tiene su final, pero especialmente, todo tiene su mal... en nuestro caso este mal es la memoria, la lucidez del recuerdo, aunque la imagen se haga borrosa.
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